Luchó contra los británicos con determinación y valentía, voló los aviones dedicados a localizar los barcos de la inmigración clandestina y se ganó el título de "la combatiente número uno del Irgun".
El discurso ante el tribunal
Los tres acusados ante el tribunal militar británico negaron el derecho del tribunal a juzgarlos. Ignoraron las acusaciones en su contra y sabían que les esperaban sentencias severas. Como también sabían que los ojos de todos los medios, en el país y en el extranjero, estaban puestos en ellos, convirtieron la sala del tribunal en un escenario para transmitir sus mensajes políticos. Y así declaró Dvora Kalfus, la última acusada, en la apertura del juicio celebrado el 25 de junio de 1946: "Señores: después de que condenaron a muerte a los dos jóvenes hebreos Ashbel y Simjón, ambos se pusieron de pie, se cuadraron en posición de firmes y cantaron con entusiasmo el himno nacional, 'Hatikva'... Señores: ustedes, los británicos, no reconocen ni nuestro himno ni nuestra bandera, y como no hay nación sin himno ni bandera, de su postura se desprende que no reconocen a la nación hebrea. En otras palabras, en este punto se identifican con Adolf Hitler... En su necedad, supusieron que nos resignaríamos a esto y preferiríamos la vida pasajera de esclavos condenados antes que la guerra... Si después de dos mil años de exilio el pueblo de Israel vive y perdura, aún no se ha perdido nuestra esperanza... Si después de una generación de persecuciones y matanzas, humillación y degeneración, hemos merecido ver soldados hebreos luchando con las armas en la mano por la liberación de su patria, aún no se ha perdido nuestra esperanza... Aún no se ha perdido nuestra esperanza. ¿Saben sus gobernantes, los incircuncisos de corazón y obtusos de mente, lo que esta canción significa para nosotros y para millones de nuestros hermanos? ¿Saben quién y dónde cantó esta canción? Cuando los impuros asesinos nazis metían a nuestros padres, a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en los vagones de la muerte, nuestros santos cantaban 'Hatikva'. Sepan pues, señores: nosotros, los hijos de Israel, lucharemos contra ustedes hasta que se cumpla la esperanza de los millones que fueron masacrados, porque ustedes, junto con su socio Hitler, no reconocieron su himno, no reconocieron su bandera, pues les arrebataron su patria. En esta guerra de liberación nuestra nación ha nacido de nuevo, y les obligará a reconocerla, a reconocer su derecho a la patria y los símbolos de su independencia aceptados en el mundo civilizado. Y ustedes reconocerán a la nación hebrea, quieran o no, pero la reconocerán..."
Dos días después se dictó la sentencia, y Dvora Kalfus, de veintiún años, fue condenada a quince años de prisión. Al terminar la lectura de la sentencia, les dijo: "Dentro de 15 años ustedes ya no estarán aquí para tener el privilegio de verme en la cárcel". Tras la lectura de la sentencia, todos los acusados se pusieron de pie y cantaron "Hatikva", y se les unió el público judío presente en la sala.
El discurso de Dvora se publicó y se imprimió en los campos de desplazados. Dov Shilanski (expresidente de la Knéset) contó: "Como si fuera una heroína bíblica que hablaba a los tizones rescatados del fuego, que tanto necesitaban recuperar la dignidad judía después del Holocausto".
Las acciones que condujeron al juicio
Dvora acabó ante el tribunal a raíz del ataque a las instalaciones ferroviarias. La noche del 2 de abril de 1946, tras una larga planificación, el Irgun llevó a cabo el plan de paralizar el tráfico ferroviario y volar varios puentes. Aquella misma noche, hombres del Leji volaron también el puente "Naamán", al sur de Acre. Fue la mayor operación de campo del Irgun, en la que participaron unos 100 combatientes. La fuerza se dividió en tres grupos: una unidad voló dos puentes cerca de Yavne, y las otras dos unidades operaron en el sector de Gan Yavne-Ashdod.
Al terminar la misión, las fuerzas que operaban en el sector de Yavne comenzaron a retirarse hacia el norte a través de las dunas. Caminar por las dunas era difícil y ralentizó la columna. De madrugada, un avión británico descubrió al último grupo cerca de Bat Yam y movilizó numerosas fuerzas hacia el lugar. Aquella mañana, cuando los combatientes salieron a la operación, Dvora Kalfus estaba en Tel Aviv. Decidió salir al encuentro de las fuerzas que regresaban para encontrarse con su hermano pequeño Yoel, y fue capturada junto con la escuadra. "Las balas volaban por encima de nuestras cabezas, pero mi vida se la debo al sargento británico que dijo a sus compañeros: do not kill the girl. Cuando se celebró el juicio ante el tribunal militar, el sargento fue llamado a declarar, y lo primero que dijo fue: where is the girl?", contó Dvora.
En esta operación fueron capturados 31 combatientes, entre ellos los mejores comandantes de la organización. Fue un duro golpe para el Cuerpo de Combate (Heil HaKrav) del Irgun. Dvora fue llevada al centro de detención de Jaffa y tres días después fue trasladada a la prisión de mujeres de Belén. Geula Cohen, del Leji (más tarde diputada de la Knéset), compartió celda con Dvora y escribió sobre ella que "dejó su impronta en el uniforme de la prisión y venció a la cárcel, a sus carceleros y a su sentencia". Estas fueron solo algunas de las hazañas de Dvora que le valieron el título de "la combatiente número uno del Irgun".
Dvora Kalfus nació en 1925 en Tel Aviv, en una familia observante de la tradición e imbuida de espíritu nacional. Cuando tenía diez años, la familia se mudó a Ramat Gan. Sus padres eran revisionistas activos y la simpatía por el Irgun se transmitió a los hijos: el mayor, Natán, participaba activamente en la aliá ilegal, y las dos hermanas mayores eran miembros de Betar y más tarde se unieron al Irgun. Estaba claro que Dvora continuaría la tradición, y en efecto en 1939 también ella se unió al Irgun. Tres años después, Dvora hizo un curso de instructores de juventud, y un año más tarde participó en un curso de jefes de escuadra en Shuni (cerca de Binyamina); al terminarlo, en 1944, regresó a Ramat Gan para comandar una escuadra de chicas.
Yaakov Chelibonov, o como lo llamaban sus amigos, Zhako, nació en 1925 en Bulgaria. Desde pequeño, Yaakov fue miembro del movimiento "Maccabi Hatzair" y presenció la invasión nazi de Bulgaria. A los 19 años leyó en búlgaro los escritos de Jabotinski y se convirtió en un sionista entusiasta. Decidió dejar a su familia y emigrar a la Tierra de Israel. Cruzó solo la frontera y pasó a Turquía, donde se encontró con Akiva Levinsky, quien lo presentó a Eri, el hijo de Jabotinski. Levinsky y Jabotinski le contaron sobre los horrores de Auschwitz y de los campos de exterminio. Cuando Yaakov preguntó: "¿Por qué los judíos no huyen a la Tierra de Israel?", los dos le respondieron que los británicos habían cerrado las puertas del país. Cuando le contaron sobre los duros decretos del Libro Blanco y preguntó: "¿Y por qué no luchan contra los británicos?", Eri Jabotinski le respondió que en la Tierra había surgido la organización del Irgun, que había hecho de la lucha contra los británicos su bandera. Los dos le dieron dinero a Yaakov, y él continuó en tren hasta Beirut, y en 1944 llegó a Haifa.
El ataque a las instalaciones ferroviarias de abril de 1946 no fue la primera operación de Dvora. La primera fue en octubre de 1944: Dvora "confiscó" telas de los almacenes del gobierno británico con el objetivo de venderlas y financiar las operaciones del Irgun. El papel de Dvora era convencer a los camioneros contratados para transportar las telas de que abandonaran los camiones. Mordejai Tzipori (exviceministro de Defensa), que participó en la exitosa operación, contó que uno de los conductores, a pesar de su miedo, no dejaba de admirar a la audaz muchacha de la larga trenza.
Medio año después, Dvora se unió a cuatro combatientes cuya misión era volar el oleoducto de Irak a las refinerías de Haifa. Los mecanismos de retardo consistían en botellas que contenían ácido sulfúrico. De camino a Haifa, las botellas iban en el bolso de Dvora, pero por desgracia el ácido se derramó de una de ellas y le causó una quemadura en la pierna. A pesar del dolor, Dvora siguió marchando con los combatientes. Cuando terminó la misión, regresó en autobús a Tel Aviv y solo al día siguiente recibió tratamiento. La siguiente operación en la que participó fue en diciembre de 1945, cuando Dvora estuvo entre los combatientes que atacaron las instalaciones del ejército británico (en el lugar donde hoy se encuentra el recinto ferial de Tel Aviv).
Cuando Dvora no participaba en operaciones, trabajaba en la Federación Nacional de Trabajadores de Ramat Gan y conseguía empleo para los hombres del Irgun que estaban desempleados.
Cuando Yaakov Chelibonov se unió al Irgun, cambió su nombre a Yaakov Nechushtan (por el color de su pelo), y en su primera misión participó en el bombardeo de la comisaría de Bat Galim. Su siguiente misión la recibió de Shimón Shejter, quien le indicó que tomara a otro compañero y viajara a Kfar Ata, donde recibiría un saco con explosivos. Después de que los dos recogieran el saco, mientras se dirigían a la parada del autobús, los atraparon los gafirim (policías judíos al servicio de los británicos) y fueron trasladados a la prisión de Acre. Más tarde, Yaakov descubrió que habían sido hombres de la Haganá quienes lo habían entregado.
La operación más impresionante e importante en la que participó Dvora Kalfus fue el ataque al aeródromo militar de Lod. Esta operación contra los aviones británicos que se dedicaban a detectar los barcos de inmigrantes clandestinos se coordinó con el Leji y formó parte de un ataque a tres aeródromos. Así lo contó Dvora: "La operación de Lod fue algo tan interesante y que alimentaba tanto el alma... Yo era la comandante de una unidad encargada de los primeros auxilios... Caminar era muy difícil porque por todas partes había barro profundo. Metes el pie en el barro y no puedes sacarlo. Al final me quité los zapatos, me los até al cuello y caminé descalza. Los muchachos lo vieron y algunos hicieron lo mismo que yo..."
En esta operación fueron destruidos 11 aviones militares. Aquella misma noche fueron atacados otros dos aeródromos militares: en Castina (Tel Nof), los combatientes del Irgun destruyeron 20 aviones, y una unidad del Leji atacó el aeródromo militar junto a Kfar Sirkin y destruyó otros 8 aviones.
La vida después de la liberación
De la prisión de Acre, Yaakov Nechushtan fue trasladado a Eritrea. Los prisioneros de las organizaciones clandestinas pasaron cuatro años y medio en África, entre ellos muchos de los futuros líderes del Estado: Meir Shamgar, Isaac Shamir, Eliahu Meridor y Mordejai (Motke) Tzipori. Cincuenta y cuatro miembros del Irgun y del Leji intentaron escapar por un túnel que habían excavado, pero fueron capturados y devueltos a la prisión. Tras la proclamación del Estado, los prisioneros regresaron al país en barco, y en la playa los esperaban sus familias y amigos, entre ellos Dvora Kalfus, que había venido a recibir a su hermano. A Yaakov Nechushtan no lo esperaba nadie, pero se encontró con Dvora. Así lo contó: "Me impresionó, y después seguí yendo a buscarla para estrechar los lazos con ella, y entonces nos enamoramos". Yaakov Nechushtan y Dvora Kalfus se casaron y tuvieron dos hijos.
Dvora participó en la fundación de la Midreshet Tagar de educación nacional, fue una de las impulsoras de la exposición de las presas de Belén en el Museo de los Prisioneros de las Organizaciones Clandestinas de Jerusalén, encabezó la comisión gubernamental para los Prisioneros de Sión, e incluso recibió la distinción de Hija Predilecta de Jerusalén. Yaakov Nechushtan se hizo abogado, diputado de la Knéset, representante diplomático en Washington y embajador de Israel en Holanda.
El hijo de Yaakov y Dvora es Ido Nechushtan, excomandante de la Fuerza Aérea (2008-2012). En 1997, Ido Nechushtan comandó la base de Hatzor, que fue una de las bases que su madre había intentado volar.






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