Herzl sabía que, para hacer realidad su visión, necesitaba dinero, organización y un socio que la convirtiera en realidad. Si a Herzl se lo apodó «el visionario», a este hombre bien podría llamárselo «el realizador».
La visión del banco sionista
Como hijo de una familia de banqueros, Herzl sabía que para hacer realidad su visión de una economía moderna para el pueblo judío hacía falta una entidad financiera que la convirtiera en realidad: «El movimiento sionista necesita un instrumento financiero eficiente e íntegro para alcanzar sus objetivos. Debe dejar de depender de la generosidad de los filántropos». En marzo de 1899, Herzl fundó en Londres la compañía «Otzar Hityashvut Hayehudim» (O.H.H.), que emitió acciones fundacionales en manos de un consejo de 23 gobernadores que representaban a la Organización Sionista. Herzl presidía el consejo y David Wolffsohn fue nombrado presidente de la junta directiva. Como predicaba con el ejemplo, Herzl invirtió la suma más elevada y compró, con el dinero de la dote de su esposa, 2.000 acciones por valor de 2.000 libras esterlinas. A pesar de ello, la compañía no logró reunir los fondos necesarios.
Ese fracaso llevó a la creación de la compañía «Anglia-Palestina» (APC, siglas de su nombre oficial en inglés, Anglo-Palestine Company), filial de O.H.H. El propósito de la compañía era ser el primer banco sionista y funcionar como un banco, con métodos de financiación y crédito habituales en el mundo. La compañía no se fundó solo para realizar actividades bancarias, sino también para impulsar iniciativas e inversiones en la Tierra de Israel en transporte marítimo, comunicaciones, bienes raíces, urbanización e infraestructura. La primera oficina de la compañía en Israel se estableció en Jaffa en agosto de 1903 y funcionó como banco bajo la dirección de Zalman David Levontin (Z.D.L.), quien se desempeñó como director general.
Levontin diseña la APC
Desde que asumió el cargo, Zalman David Levontin se enfrentó a muchas dificultades que le imponían los turcos, quienes querían limitar sus actividades porque consideraban que el banco representaba las aspiraciones nacionales sionistas de expansión en la Tierra de Israel, que estaba bajo su dominio. Otra dificultad para Levontin provenía precisamente de los habitantes judíos de la Tierra de Israel, que hasta entonces vivían de las donaciones. Ahora no solo había que pedir un préstamo, sino también devolverlo según el calendario establecido y con intereses. En el verano de 1903 se abrió la primera sucursal en Jaffa, no lejos del reloj de la calle Ajami, hoy calle Yefet 18. Un año después se abrió una sucursal en Jerusalén y, en 1905, la tercera en Beirut. Esa sucursal marcó un punto de inflexión para el banco, como escribió Levontin: «Desde que fundamos nuestra sucursal en Beirut, los bancos de Europa dejaron de vernos como una institución de beneficencia y empezaron a tratarnos como un banco». Justo entonces, el banco estaba al borde de la quiebra, y el salvavidas llegó del banquero sionista neerlandés Jacobus Kann, quien le concedió un préstamo que le permitió seguir operando. Antes del estallido de la Primera Guerra Mundial se abrieron otras sucursales en Hebrón, Haifa, Safed, Tiberíades y Gaza.
Zalman David Levontin revolucionó el sector bancario en el país mediante un sistema de préstamos que, hasta entonces, se basaban, según sus palabras, en «el valor y la audacia del prestamista». Por primera vez, Levontin exigió a los prestatarios garantías de acuerdo con las prácticas habituales del mundo occidental. A veces, estas garantías consistían en poner en prenda las herramientas de trabajo, las cosechas futuras o la propia mercancía. Se las exigía a todos sin excepción, incluso al gobernador turco de Jerusalén, quien comprometió como garantía sus ingresos fiscales en el distrito de Hebrón. El sistema de garantías eliminó los riesgos de los préstamos y redujo los intereses, lo que animó a los agricultores a pedir préstamos y aumentar el rendimiento de su trabajo.
El banco también sirvió como un archivo seguro para guardar los documentos de las colonias. Así, el rabino Kook dispuso que una copia fiel del libro de propiedad de Petaj Tikva se conservara «en un armario de hierro especial del banco APC en Jaffa, y que la llave quedara en manos del presidente del comité de la colonia».
Otro ámbito en el que Zalman David Levontin introdujo una transformación fue la posición del «empleado». En aquella época, se consideraba al empleado un bruto insensible y tosco. Para cambiar esa imagen, Levontin estableció que el idioma de atención y comunicación del banco fuera el hebreo, una novedad para la época. Redactó el «Manual de procedimientos», en el que reunió las normas de trabajo. Se ocupó de que recibieran un salario justo, consolidó la estabilidad laboral y creó la primera caja de previsión de Israel, a la que tanto el banco como el empleado debían aportar una suma fija cada mes. Cuando, llegado el momento, el empleado no podía trabajar por enfermedad o jubilación, la caja le pagaba su salario.
Levontin ocupó los puestos clave con empleados de familias acomodadas y reconocidas en el país de entonces, como las familias Mani, Elissar, Rivlin, Slonim, Ben-Tovim, Shlush, Horowitz y Hasson. Zalman David Levontin incorporó a su equipo a Eliyahu Sapir, experto en la compra de tierras y, según lo describió, «con una intensa inclinación hacia la redención del país». En 1909, el banco proporcionó las garantías indispensables para fundar la ciudad de Tel Aviv. Zalman David Levontin y su adjunto, Yehuda Shlush, compraron las tierras donde se fundó la primera ciudad hebrea. Más adelante adquirieron las tierras de Ben Shemen y Hulda, un terreno cerca de Petaj Tikva, el terreno donde luego se fundó Degania y tierras en Rejovot, Gedera, Ness Ziona, Kfar Tavor y Kfar Hittim. Levontin también planeaba adquirir tierras en Transjordania, Siria y el Sinaí. En sus visiones veía una Tierra de Israel más extensa, pero la Primera Guerra Mundial trastocó sus planes.
Zalman David Levontin era súbdito ruso cuando Turquía se enfrentaba a Inglaterra y Rusia. Los turcos ordenaron suspender las actividades del banco, registrado en Inglaterra. A raíz de ello, Levontin se marchó a Egipto y, como excelente hombre de negocios, convirtió el revés en una oportunidad: abrió una sucursal del banco en Alejandría. Esta sucursal atendió a los miles de refugiados expulsados de la Tierra de Israel a Egipto que tenían una cuenta en alguna de las sucursales del Banco Anglo-Palestino. La sucursal de Egipto les permitió retirar fondos con cargo a sus depósitos en las sucursales del banco en el país. Levontin escribió: «Según las leyes vigentes, no teníamos obligación alguna de pagar en Egipto... Pero no podía dejar que quienes tenían su dinero en nuestro banco pasaran hambre o tuvieran que mendigar un pedazo de pan... Este trabajo fue sumamente difícil, porque muchos depositantes exigían de todos modos que se les devolviera todo el dinero depositado y no querían entender que APC no tenía obligación alguna y que yo actuaba con ellos más allá de lo que exigía el deber al devolverles sus depósitos; discutían conmigo y me amargaban la vida».
En mayo de 1951, todos los activos y pasivos del Banco Anglo-Palestino fueron transferidos a una nueva compañía llamada «Bank Leumi Le-Israel Ltd.».
La fundación de Rishon LeZion
Zalman David Levontin llegó a la Tierra de Israel en dos ocasiones, en 1882 y en 1903. La primera vez vino en misión de la asociación Jovevei Zion, como representante de su ciudad, para comprar tierras donde establecer una colonia. Ese mismo año, Petaj Tikva se disolvió y ya no quedaban colonias en el país. Al estudiar el asunto, entendió que el fracaso se debía a intrigas, desorden y engaños. Para avanzar en el objetivo de su viaje, se reunió con los fundadores de Petaj Tikva y con los dirigentes de las colonias templarias del país. Entonces quiso ver con sus propios ojos todo el país para decidir dónde convenía establecer una colonia. Mientras tanto, preparó un informe para los miembros de la asociación y les escribió: «La tierra es buena y fértil... Se podrán plantar limoneros y naranjos... arbustos de algodón, moreras para desarrollar la cría del gusano de seda, rosas y flores para secarlas y usarlas como remedios y preparados: todas estas actividades podrán dar buenos frutos a quienes las trabajen... Tenemos la esperanza de vivir en ella, porque subiremos y la heredaremos, y también podremos lograrlo». La primera elección de Levontin fue un terreno amplio y fértil en la zona de Gaza, pero la operación no se concretó. Un mes después llegó al país su tío, Zvi Hirsch Levontin, un judío rico que no tenía hijos. Zalman Levontin lo convenció de comprar un terreno donde se fundaría una colonia que perpetuaría su memoria. Los dos, con otras personas, compraron las tierras de Ard al-Ayun Kara, no lejos de Jaffa. Allí se fundó la colonia de Rishon LeZion. «El lugar estaba desierto. No había casa, ni siquiera una choza o un refugio en el campo de melones; no había árbol ni persona, solo espinos y cardos que cubrían la tierra a nuestro alrededor. Los numerosos zorros de aquel lugar desolado aullaban. Disparé dos o tres veces con mi rifle para espantarlos, me quité la capa, la extendí en el suelo y me senté a recuperar fuerzas y esperar a que llegaran nuestros compañeros... Recordé a Sansón el héroe, que combatió aquí contra los filisteos... Recordé la sangre de mis antepasados, derramada aquí, quizá había extendido mi capa sobre sus tumbas. Sentí un amor intenso por este lugar... Este lugar es mi hogar y mi descanso... ¿De dónde sacar fuerzas para trabajar por esta idea cuando tengo los bolsillos vacíos?». Así describió, con profunda emoción, aquella primera noche que pasó en una colina de las tierras de Rishon LeZion, recién adquiridas.
Zalman David Levontin fue uno de los fundadores de Rishon LeZion. Vivió allí solo durante seis meses, mientras su familia permanecía en Rusia. Participó en la construcción de las casas, la excavación del pozo y la plantación de los primeros viñedos. Fue nombrado presidente del comité de la colonia, pero renunció y se marchó del país a raíz de las disputas entre los colonos por cuestiones de tierras y propiedades. Veinte años después regresó al país como director del Banco Anglo-Palestino.
Rishon LeZion no fue la primera colonia judía fundada en la Tierra de Israel. La precedieron Petaj Tikva y Rosh Pina, que pronto fueron abandonadas debido a las dificultades de la vida allí, aunque se restablecieron después de la fundación de Rishon LeZion. La singularidad de Rishon LeZion radicaba en que era un proyecto de Jovevei Zion, que veía en sus acciones un impulso nacional, a diferencia de Petaj Tikva y Rosh Pina, fundadas por motivos religiosos. Zalman David Levontin tendió un puente entre el antiguo asentamiento judío que vivía en el país, representado por familias como los Shlush y los Amselleg, y los miembros de la Primera Aliá que llegaron de Europa.
De la infancia en Rusia al legado
Zalman David Levontin (Z.D.L.) nació en la ciudad de Orsha, en la Rusia Blanca, en una familia acomodada de jasídicos de Jabad. Estudió materias generales e idiomas. De adulto, fue uno de los primeros miembros de la asociación Hibbat Zion en Rusia. Desde niño se sintió atraído por la idea sionista y, ya adulto e instruido, buscó la manera de hacerla realidad. Lo impulsó el agravio personal que sufrió cuando le cerraron las puertas del hotel donde quería alojarse solo por ser judío, pero, por encima de todo, el agravio nacional que padeció su pueblo cuando estalló la ola de pogromos en Rusia en 1882. Estos agravios lo impulsaron a fundar una asociación para establecerse en la Tierra de Israel. Quienes respondieron a su llamado eran judíos de su ciudad natal, Orsha, y de la gran ciudad de Járkov.
A comienzos de 1882, a los 26 años, llegó a la Tierra de Israel por iniciativa propia para comprar tierras para los miembros de la asociación, pero también porque se había separado de su esposa, quien había vuelto a la casa de sus padres después de afirmar que él no era lo bastante devoto. Al principio planeaba establecerse en Jerusalén, pero pronto descubrió «que no hay paz en la ciudad santa, porque las disputas y las riñas llegan hasta el cielo... Por eso decidí volver... a Jaffa y fijar allí mi residencia».
Parte del éxito de la colonia de Rishon LeZion puede atribuirse a la creación de una cooperativa por iniciativa de Zalman David Levontin: una asociación temporal para cultivar todas las tierras. Cada miembro aportaba a un fondo común una suma determinada según el tamaño de su parcela y, a cambio de su trabajo, recibía un franco y medio al día. Este acuerdo produjo dos resultados opuestos. Por un lado, motivó a cada propietario a trabajar, pero, por otro, resultaba más caro que la alternativa de contratar trabajadores por un salario. Según Zalman David Levontin, el acuerdo «benefició mucho a la colonia, pues casi todos sus habitantes estaban bajo la administración, antes de haber construido aún sus casas... Poco a poco empezaron a construirlas. Rishon LeZion comenzó a desarrollarse y a distinguirse desde lejos por sus casas, construidas con buen gusto y criterio, al estilo de las viviendas de los europeos».
En 1913, Zalman David Levontin hizo un balance de sus diez años de actividad como banquero del movimiento y escribió: «Al considerar mis ideas sobre los asuntos del asentamiento... organicé las operaciones de APC sobre las siguientes bases». Enumeró las actividades del banco en este ámbito: redimir la tierra mediante la compra de terrenos en la Tierra de Israel, de norte a sur; mejorar la situación de las colonias concediendo préstamos a los agricultores que los necesitaban; otorgar préstamos para construir casas en ciudades y colonias, tanto para el trabajo como para la educación; ayudar a crear cajas de préstamo y asociaciones cooperativas, entre ellas asociaciones dedicadas al cultivo de cítricos para la exportación; conceder préstamos a largo plazo a explotaciones agrícolas y para necesidades privadas; esforzarse por aumentar los depósitos del banco, tanto privados como públicos; ampliar las relaciones comerciales «con quienes no son judíos», es decir, con los árabes; abrir sucursales del banco en Jaffa, Jerusalén, Haifa, Safed, Tiberíades y Hebrón, y también fuera de los límites de la Tierra de Israel, en la ciudad de Beirut, en el Líbano. Todo ello, señaló con orgullo, manteniendo relaciones comerciales «con los grandes bancos de todos los países del mundo, que confían en nosotros».
El 1 de enero de 1925, a los 69 años, Zalman David Levontin se retiró de la dirección del banco, pero siguió siendo miembro de la junta directiva hasta su muerte en 1940, a los 84 años. Zalman David Levontin dejó una familia numerosa y productiva de profesionales de diversos ámbitos, como directores de empresas, médicos, pintores, ingenieros, abogados, activistas de organizaciones comunitarias y, por supuesto, banqueros. Escribió sus memorias en tres volúmenes, bajo el título «A la tierra de nuestros antepasados». El moshav Sde David lleva su nombre y varias ciudades, entre ellas Rishon LeZion, que él fundó y donde fue enterrado, tienen una calle que lleva su nombre (Levontin o Z.D.L.).





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