Empresario que fundó un movimiento sionista no judío. Cada año, sus miembros vienen y nos permiten conocer un poco de la cultura japonesa.

La revelación y la fundación de la Makoya

En 1947, unos dos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, un joven de 37 años meditaba en un escondite sobre el volcán Aso, en Japón. Cerró los ojos, respiró hondo, exhaló lentamente, dejó ir sus pensamientos y escuchó serenamente la naturaleza que lo rodeaba. Según contó, vivió una revelación divina. El profesor Ikuro Teshima, cristiano devoto y hasta entonces exitoso empresario, lo abandonó todo y emprendió un nuevo camino. Durante largos días y noches sin dormir, se dedicó a estudiar la Biblia, y publicó sus reflexiones en una revista llamada «Luz de vida». Poco a poco se congregaron a su alrededor miles de creyentes y fundó el movimiento Makoya, que en hebreo significa «Tienda de reunión».

El movimiento se fundó en mayo de 1948, el mismo mes en que se proclamó el Estado de Israel. Ikuro Teshima defendía el retorno al cristianismo primitivo y consideraba la creación del Estado una intervención divina, tal como se le había revelado: «Los judíos están regresando ahora a su tierra. La mayoría de las personas en el mundo piensa que se trata de una migración normal, que requiere pasaportes, visas y boletos de viaje. Pero quien no ve que la mano de Dios hace todo esto está ciego. Es un milagro que ocurre ante nuestros ojos y no hay fuerza en el mundo que pueda detenerlo. El pueblo judío no debe temer a nadie. Israel crecerá y prosperará». «La Biblia es una luz para todas las personas», sostenía el profesor Teshima, «y la fe en la Biblia complementa a todas las religiones». Nutrió su fe del cristianismo, de la Biblia, de diversas costumbres y de pensadores como el rabino Kook, Martin Buber, el profesor Abraham Heschel y el teólogo cristiano japonés Kenzo Uchimura, quien aspiraba a integrar el cristianismo en la cultura japonesa. Al fundar el movimiento, el profesor Teshima añadió Abraham a su nombre original.

Abraham Ikuro Teshima nació en 1910 en una familia de religión sintoísta, que creía en dioses y espíritus. Desde muy joven leía la Biblia y se sintió atraído por la religión monoteísta y el cristianismo. Fue bautizado a los 17 años, pero como no se identificaba con algunos aspectos de la religión tal como se practicaba, prefirió adoptar el cristianismo en su forma japonesa no eclesiástica.

El encuentro con israelíes en Japón

En 1954, el profesor Israel Slomnicki, de la Facultad de Agricultura de Rehovot, tenía previsto viajar a Japón para aprender de los habitantes del país el método japonés de cultivar papas en túneles de plástico. Para el profesor Slomnicki, ese viaje era un sueño hecho realidad. El viaje, en el que lo acompañó su esposa Leah, formaba parte de su tesis doctoral, titulada «Dos temporadas de cultivo de papas en Israel». Después de visitar Hiroshima, ambos tomaron el tren que los llevaría a Nagasaki. Israel Slomnicki y su esposa Leah conversaban con entusiasmo y en voz baja sobre sus experiencias hasta ese momento, cuando el japonés sentado frente a ellos les preguntó: «¿Acaso no es hebreo lo que habla?». Asombrados, respondieron que sí. El japonés sacó de su bolso una Biblia en japonés, con los encabezados de los capítulos escritos a mano en hebreo. «Los escribí yo mismo», dijo con orgullo Abraham Ikuro Teshima. Desde que fundó el movimiento, era la primera vez que se encontraba con un israelí de Israel que hablara hebreo.

Entre el matrimonio Slomnicki y Abraham Ikuro Teshima nació una cálida amistad. Los dos profesores congeniaron y su deseo de volver a encontrarse se hizo realidad siete años después. En 1961, Teshima llegó a Israel e Israel Slomnicki lo llevó a recorrer el país, lo presentó a Martin Buber y al profesor Hugo Bergmann, e incluso lo guio en una visita al kibutz Beit Alfa, donde había crecido. Abraham Ikuro Teshima se entusiasmó con la idea del kibutz y quedó impresionado por el país, que superaba todos sus sueños. Lo que vio concordaba con la visión de su nuevo movimiento y con las profecías de la Biblia y el Nuevo Testamento. En sus escritos, Teshima citó el Salmo 137 (Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos al acordarnos de Sion...) y explicó: «La Biblia profetiza claramente que el pueblo de Israel regresará finalmente a su tierra y desempeñará un papel central en el cumplimiento de la providencia divina sobre esta tierra». Aprovechó su visita para estudiar hebreo en el ulpán del kibutz Hefzibá, junto a Beit Alfa. Se convirtió en un sionista entusiasta y vio en la vida del kibutz un equivalente israelí del estilo de vida japonés, que pone énfasis en la modestia y en compartir la vida laboral. Creía que los miembros de su religión descendían de las diez tribus perdidas y, junto con sus creyentes, creó el primer diccionario japonés-hebreo.

La visita del profesor Slomnicki a Japón contribuyó al desarrollo de los métodos de cultivo protegido en Israel y, más adelante, también de la agricultura en túneles y en invernaderos, considerados algunos de los logros más importantes de la agricultura israelí moderna.

La Makoya en Israel y el legado

Los miembros del movimiento Makoya dejaron una huella significativa en Israel. En 1974, sus creyentes construyeron en el kibutz Hefzibá un jardín japonés en memoria del profesor Abraham Ikuro Teshima. La inspiración para el jardín provino del libro de Isaías 41:18-20: «Abriré ríos en las alturas y fuentes en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques de agua y la tierra árida en manantiales. Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos; plantaré en la estepa cipreses, olmos y abetos, todos juntos. Para que todos vean, sepan, consideren y comprendan que la mano del Señor ha hecho esto y que el Santo de Israel lo ha creado». El jardín combina los árboles mencionados en la Biblia con elementos japoneses, como un puente de piedra y faroles. Cada año, varios creyentes japoneses llegan al kibutz para trabajar en el jardín. Cerca de Mitzpe Netofa, en la Baja Galilea, no lejos del cruce de Golani, se plantó el bosque Makoya; y en el Jardín Botánico Universitario de Jerusalén hay una parcela de cerezos traídos de Japón. Cada año, cuando florecen los cerezos, llegan creyentes de Japón y celebran en el jardín la fiesta de Sakura (Sakura significa «espléndida floración»), tal como se celebra en Japón. Otro pequeño bosque se plantó cerca de Shaar Hagai, en la carretera que sube a Jerusalén.

Cabe señalar que las relaciones entre Japón e Israel son anteriores a la fundación del movimiento Makoya. Ya en 1914, el rabino Kook consideró a los japoneses aliados y escribió: «Este pueblo ilustrado y libre, que despierta de su largo sueño con fuerzas renovadas, es realmente digno de contemplar la luz de Israel con ojos más claros que los de otros pueblos, cuyas vidas espirituales han sido envenenadas por el delirio y el odio a Israel unidos en una misma entidad (carta 668)». Japón fue el primer país de Asia en establecer relaciones diplomáticas con Israel, en 1952, e Israel fue el primer país de Medio Oriente en establecer relaciones con Japón.

Justo antes de la Guerra de los Seis Días, el profesor Teshima creó el «Comité de Emergencia para Israel en Japón». Cuando estalló la guerra, viajó a Israel con mercancías y ayuda que había recaudado en Japón. Cuando el Muro de los Lamentos fue liberado, rompió a llorar y elevó una plegaria de agradecimiento a Dios: «Este día es el mejor y más grande de mi vida», dijo al describir aquel momento.

En 1973, poco después de la guerra de Yom Kipur y de la muerte de David Ben-Gurión, el primer primer ministro de Israel, el profesor Teshima declaró ante una multitud que la redención del pueblo japonés estaba estrechamente vinculada con el pueblo judío y la tierra de Israel: «No debemos permitir que Israel quede huérfano entre las naciones. No podemos, y en efecto no debemos, abandonar a Israel en tiempos de angustia», dijo. Al final de aquella asamblea se desplomó y fue hospitalizado durante tres semanas. Al término de ese período, a los 63 años, entregó su alma al Creador. Según su deseo, sobre su tumba en Kumamoto se colocó una piedra de Jerusalén.

Abraham Ikuro Teshima no designó sucesor, y una comisión dirige el movimiento en su lugar. Su hijo hizo un doctorado en Estudios Judaicos en la Universidad de Harvard; su nieto estudió Talmud y Biblia en la Universidad Hebrea y obtuvo un doctorado en Biblia en el Seminario Teológico Judío de América.