Financió la compra del primer terreno del Fondo Nacional Judío y la mayor parte de los terrenos sobre los que se construyó la Universidad Hebrea en el monte Scopus. Donó cerca del 30 % de la superficie de Ramat Gan e incluso el terreno del teatro Habima de Tel Aviv.
Sin duda, fue uno de los grandes sionistas. Era un hombre rico que nunca compró una casa para sí fuera de Israel. El primer edificio al que llamó «casa» fue el que construyó en el número 111 de la calle Allenby, en Tel Aviv. Donó a la municipalidad de Ramat Gan («Huerto Goldberg») y a la de Tel Aviv los terrenos de su propiedad situados al sur del río Yarkón; también donó a esta última el terreno de la calle Rothschild donde se construyó el teatro Habima. Algunos miembros de su familia se indignaron porque no recibieron todo el terreno y por eso no mantienen vivo su recuerdo. Además de sus inmensas donaciones, fue uno de los líderes de «Jibat Zion» y delegado en los congresos sionistas. Y, pese a todo ello, era un hombre humilde y callado, que trabajaba entre bastidores. Quizás por eso su nombre no aparece en las páginas de la historia.
La familia y el camino al sionismo
Isaac Leib Goldberg nació en 1860 en la localidad de Shaki, en Lituania, en una familia dedicada a la venta de medicamentos. Como todos los niños judíos de la localidad, asistió al jéder y a la yeshivá, donde conoció el movimiento sionista. Se entregó a la idea del retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel y decidió que haría todo lo posible para impulsar y hacer realidad ese sueño. La familia de Isaac representaba en Rusia a la compañía farmacéutica alemana Bayer, pero en aquellos días había tensiones entre Rusia y Alemania y se interrumpió el suministro de medicamentos. Con el paso del tiempo, Isaac se enriqueció al lograr preparar un medicamento muy solicitado. Más adelante abrió una sucursal en Londres, exportó productos a China y fundó una empresa en Japón. Y, tal como había decidido cuando estudiaba en la yeshivá, destinó la mayor parte de su fortuna al resurgimiento de los asentamientos en la Tierra de Israel.
Su esposa, Rashel (Raquel), era hija de Yejiel Mijal Pines. (Un primo suyo, que tenía el mismo nombre, fue uno de los fundadores de Petaj Tikva, Yesod Hamaala y Gedera). Conoció a Isaac en la escuela secundaria y se enamoraron. Su padre, horrorizado al ver que su hija salía con un judío afeitado, pidió la opinión del rabino sionista Mohilever. Este elogió a Isaac y dijo: «Dentro de diez o quince años, Goldberg no se enorgullecerá de su suegro; ocurrirá lo contrario, pues tú te enorgullecerás y te jactarás de tu yerno». Inspirada por su marido, Rashel también se sumó a la actividad sionista y organizó cursos de hebreo en Vilna, con un riesgo real, pues en aquella época estaba prohibido enseñar el idioma hebreo.
La casa del matrimonio Goldberg estaba abierta a las actividades sionistas. Allí se celebraban todas las veladas de «Jovevei Zion» y de «Safá Brurá» (una organización fundada por Eliezer Ben Yehuda cuyo objetivo era revivir el habla hebrea en la Tierra de Israel). Entre otras cosas, acogieron y apoyaron a Levi Eshkol, quien más tarde sería primer ministro y que, alentado por ellos, comenzó su actividad sionista.
Una casa abierta a la actividad sionista
Entre las cualidades más destacadas de Isaac Leib Goldberg estaban su gran capacidad para comunicarse con la gente, comprender las necesidades de las partes y reconciliarlas, algo que hoy se llama mediación. Así ocurrió, por ejemplo, en 1887, durante la conferencia de «Jovevei Zion», cuando surgieron desacuerdos entre todos los grupos participantes. Más tarde, Ussishkin contó: «Choques entre Odesa, Varsovia y Bialystok; choques entre Pinsker y Mohilever; choques entre los mayores y los jóvenes. Todos tenían una intención noble y querían construir el país. En medio de esos enfrentamientos, el joven Isaac Leib Goldberg corría de Pin a Mohilever, de Mohilever a Lilienblum, de Lilienblum a Shmuel Pinjas Rabinowitz (ShPR)... Su único afán era hacer las paces, mediar y unir, para alcanzar resultados concretos... Con discreción y serenidad, una palabra vale una moneda, el trabajo, dos. Así es la filosofía de vida de Isaac Leib Goldberg».
Isaac Leib Goldberg visitó la Tierra de Israel varias veces. Su primera visita fue en 1891, como parte de una delegación que inspeccionó los avances de los asentamientos judíos. Durante esa visita conoció a Yehoshua Hankin, lo ayudó económicamente a comprar tierras y recorrió las colonias del barón.
Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, mientras la delegación se encontraba en Alemania, los alemanes los reunieron junto con todos los extranjeros y los enviaron a Rusia. En aquellos días, Hermann Shapira concibió la idea de crear una entidad para comprar tierras llamada «Fondo Nacional Judío», y Isaac Leib fue uno de sus primeros grandes donantes. También fue uno de los primeros en comprar, por decenas de miles de rublos, acciones del «Tesoro de la Colonización Judía», que sirvió de base para el banco Anglo-Palestina, más tarde conocido como Leumi.
Después del Sexto Congreso Sionista, la familia Weizmann se alojó en su casa y allí se encendió el debate sobre el plan de Uganda, que se llevaría a cabo en Kenia. En aquel momento nadie imaginaba que, años más tarde, sus nietos, Dan Tolkowsky y Ezer Weizman, serían comandantes de la Fuerza Aérea.
La noticia de la muerte de Theodor Herzl, visionario del Estado, fue un golpe insoportable para el pueblo judío. Cuando en julio de 1905 nació el primer hijo varón del matrimonio Goldberg, le pusieron por nombre Benjamín Ze'ev (Bingui).
La inmigración al país y las empresas de construcción
A diferencia de algunos filántropos de su categoría, Isaac Leib decidió emigrar a la Tierra de Israel y en 1918, a los 58 años, llegó allí con su esposa Rashel y sus cinco hijos. Construyeron una casa en el número 111 de la calle Allenby, donde vivían y llevaban una vida religiosa. Nueve años antes, ya había construido una granja agrícola en Har Tuv, después de que fracasara el intento de los judíos de Bulgaria de establecer una allí. Incorporó a la granja muchas innovaciones agrícolas, empleó a los habitantes de la colonia y les construyó una escuela y una clínica. Cuando descubrió que cerca de la granja habían salido a la luz la ciudad bíblica de Beit Shemesh, donde había actuado Sansón, y Tel Gezer, una de las ciudades construidas por el rey Salomón, se emocionó aún más.
Conoció a Menajem Gnessin en Moscú, cuando este fue contratado como tutor de sus hijos. Cuando la familia Goldberg emigró a la Tierra de Israel, el hermano de Menajem Gnessin, el escritor Uri Nissan, comenzó a fundar el teatro Habima. Bastó una pequeña insinuación para que Isaac Leib donara el terreno del número 80 de la calle Rothschild, donde se construyó el primer edificio del teatro (el cine Sderot). Su contribución a la cultura israelí no se limitó a eso: en 1933 financió la publicación de las obras de Bialik. En 1914, cuando estalló la guerra de las lenguas en el país y en el Technion de Haifa querían enseñar en alemán, Isaac Leib donó la mayor parte del terreno para construir la Universidad Hebrea en el monte Scopus, en Jerusalén.
Isaac Leib Goldberg también fue uno de los pioneros de la prensa hebrea y uno de los fundadores del periódico Haaretz. Su nombre quedó conmemorado en una calle muy pequeña de Tel Aviv, donde se encontraba la imprenta de Haaretz. Desde que comenzó a publicarse el periódico, el nombre de Goldberg figuró en su cabecera, pero fue eliminado cuando Gershom Schocken lo compró. También fue uno de los fundadores de las empresas «Hakhsharat Hayishuv», «Ahiasaf» y «Carmel Mizrahi».
Compró el huerto que hoy se conoce como «Huerto Goldberg» a Kappus, un alemán templario que vivía en el barrio de Sarona. El huerto se extendía desde el complejo de la Bolsa hasta el estadio de Ramat Gan. Allí se empeñó en que se empleara a trabajadores judíos y se aseguró de pagarles salarios más altos que los habituales para los trabajadores de los huertos. En la exposición «Hecho en el país», celebrada en 1929 en la Feria de Oriente de Tel Aviv, las naranjas del «Huerto Goldberg» ganaron premios por su excelente fruta y su magnífico embalaje, además de un premio especial del alto comisionado a «la caja de naranjas más excelente de la exposición». Para lograr esos resultados, Isaac Leib contó con la ayuda de su yerno, el agrónomo Shmuel Tolkowsky. Construyó la primera empacadora mecanizada del país y, durante 18 años, empleó a unas 3.000 personas. Cerca del huerto se alzaba Tel Gerisa (hoy Givat Napoleon), y Goldberg también ayudó al profesor Sukenik en las excavaciones.
Donó una parte del huerto para construir un barrio destinado a intelectuales, donde hoy se encuentra el barrio de Shikun Vatikim, en Ramat Gan. Le dio uno de los terrenos a Bialik y donó a Ramat Gan y Tel Aviv el resto del huerto. Según una versión, ambas municipalidades se sintieron ofendidas por no haber recibido todo el huerto y ninguna de ellas lo conmemoró. Más tarde, en el terreno de Ramat Gan se construyó el barrio de Tel Binyamin, llamado así en honor al hijo de Isaac Leib Goldberg.
Benjamín también se contagió del entusiasmo sionista y convenció a sus padres de que el país necesitaba mecánicos. Estudió mecánica durante cinco años en Londres y, al terminar sus estudios, fundó una empresa de automóviles. Pero, cuando comprendió que el país atravesaba un momento decisivo y que había que defenderlo, se incorporó como socio a una empresa de equipos agrícolas que, en la práctica, fabricaba armas para proteger el país.
Durante los disturbios de 1929, cuando regresaba a Tel Aviv después de haber participado durante dos días seguidos en la defensa de los barrios de Makor Jaim y Talpiot, en Jerusalén, se enteró de que unos alborotadores estaban atacando la fábrica de alcohol cercana a Yazur y que varios trabajadores se encontraban atrapados dentro del edificio, con sus vidas en grave peligro. Se unió a un grupo de judíos que liberó a los trabajadores, pero, de regreso, en el lugar donde hoy se encuentra Abu Kabir, cayeron en una emboscada y Benjamín resultó gravemente herido. Lo trasladaron al hospital, pero allí murió a causa de sus heridas. Sus últimas palabras fueron: «Pero, de todos modos, la Tierra de Israel será nuestra».
Pérdida, muerte y conmemoración
Isaac Leib, que entonces tenía 70 años, no se recuperó de la tragedia y escribió en su diario: «Señor del universo, ¿por qué me has afligido? ¿Acaso no sacrifiqué bastante durante mi vida por el renacimiento y la construcción del país, para que después de todo eso me impusieran otro sacrificio de sangre?». En su memoria, fundó un centro juvenil y lo llamó «Casa Benjamín». El edificio fue entregado al Maccabi Tel Aviv y tiene una placa que cuenta su historia.
En el verano de 1935, Isaac Leib viajó a Suiza para asistir al XIX Congreso Sionista. Su estado empeoró y lo llevaron de urgencia al hospital, pero murió poco después. Tenía 75 años. Fue enterrado en el cementerio Trumpeldor de Tel Aviv, junto a su hijo Benjamín. En su testamento dejó la mitad de sus bienes al Fondo Nacional Judío (en aquel momento, fue la mayor donación al proyecto sionista). Para administrar su patrimonio, designó a sus amigos del banco Anglo-Palestina, que él mismo había fundado y financiado. Sus amigos quisieron liquidar los bienes rápidamente y vendieron a bajo precio la casa del número 111 de la calle Allenby. Rashel, su esposa, escribió un folleto en el que describió con gran tristeza cómo sus amigos la despojaron de sus bienes y cómo, de su marido, solo quedó una calle de unos 100 metros...

Bialik escribió sobre Isaac Leib Goldberg: «Que mi destino sea estar con vosotros, humildes mudos del mundo, que tejéis vuestras vidas en secreto, discretos en pensamientos y acciones, soñadores ocultos, parcos en palabras y abundantes en esplendor; vuestro precioso espíritu permanece guardado en vuestro interior, como una perla en el fondo del mar». Gershom Gera escribió sobre él el libro «El filántropo desconocido».
Niuta, la hija mayor, estudió Derecho en la Universidad de Nancy, en Francia, y fue la primera mujer en obtener allí un doctorado. Se casó con Shmuel Tolkowsky, miembro de una familia sionista de diamantistas de Bélgica que emigró a la Tierra de Israel y fue una de las primeras en cultivar huertos en Rehovot. La pareja tuvo dos hijas, Naomi y Ada (Urbach), y un hijo, Dan Tolkowsky, quien más tarde sería comandante de la Fuerza Aérea y, posteriormente, uno de los fundadores de Athena, el primer fondo de capital de riesgo de Israel dedicado a inversiones en alta tecnología. La segunda hija de Isaac Leib, Yehudit, se casó con Yaakov Klivnov, exmiembro de la Knéset por los Sionistas Generales. La menor de las hijas, Shulamit, se casó con Arno Hochfeld, propietario de una fábrica de silicato en la bahía de Haifa.





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